Y surgió así la necesidad de buscar más allá. Las preguntas que aparecían continuamente y sin respuesta alguna, de repente se instalaron. Esta vez descifrándole todo. Y por más que las evadiera, ya no las pudo evitar.
De pronto se dio cuenta que era hora de explorar, de sumergirse en el mar e ir más allá de lo que ese mundo le pretendía mostrar. Una luz brillante lo despertó, revelandole una parte de algo, de algo que jamás había visto. Pero, tanto brillo, cegó parte de su visión. Cuando comenzaba, al fin, a tener una imagen con más nitidez. fue demasiado tarde.